Sentir dolor durante las relaciones sexuales no es normal, ni algo que debas aprender a aguantar con culpa, vergüenza o en silencio. Es un síntoma real, frecuente, y con causas muy distintas que merecen ser escuchadas con respeto.
Aunque muchas mujeres lo viven en silencio, la realidad es que el dolor en las relaciones afecta a la autoestima, al deseo, a la espontaneidad y a la forma de vincularte contigo misma y con tu pareja. Y mientras el cuerpo se protege, la mente intenta buscar explicaciones: “será hormonal”, “será estrés”, “ya se me pasará”, cuando en realidad lo que necesitas es entender qué está pasando.
En esta guía encontrarás una visión clara, honesta y útil sobre los tratamientos para el dolor en las relaciones sexuales, para que puedas identificar qué opciones encajan mejor contigo y con tu tipo de dolor.
¿Qué tipo de dolor tienes en las relaciones?
Antes de hablar de tratamientos, es imprescindible comprender qué tipo de dolor tienes. No existe un único “dolor en las relaciones” porque su origen puede ser muscular, hormonal, inflamatorio, dermatológico, emocional o una mezcla de varios. Algunas mujeres sienten un pinchazo o quemazón al inicio de la penetración; otras notan un dolor interno que aparece en ciertas posturas; otras sienten una barrera muscular que no pueden controlar.
Y más allá del cuerpo, hay factores que amplifican el dolor: el miedo, la anticipación, la culpa, la desconexión, la presión o la sensación de “tener que poder”. Cada vez que algo duele, el cuerpo se contrae más. Cada vez que se contrae, duele más. Y así comienza un círculo del que es difícil salir sin ayuda.
Conocer el tipo de dolor (superficial, profundo, puntual, constante) permite elegir un tratamiento adecuado y evitar frustraciones.
Tratamientos para el dolor en las relaciones
A continuación, una guía clara para entender en qué consiste cada tratamiento y para qué perfil de dolor suele funcionar mejor. Recuerda que el dolor tiene múltiples causas y, por eso, los tratamientos suelen combinarse.
Terapia sexual (miedo al dolor, culpa, comunicación)
Muchas mujeres llegan a consulta con tanto miedo a que duela, que el cuerpo se contrae incluso antes del contacto. Otras viven el dolor con vergüenza, siguen adelante “para no fallar” o sienten culpa hacia su pareja. La terapia sexual ayuda a romper la asociación entre sexo y dolor, recuperar la confianza en el cuerpo, mejorar la comunicación con la pareja y desmontar patrones adquiridos tras experiencias dolorosas.
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Probióticos (las bacterias buenas)
En casos de dolor por infecciones repetidas, alteración de la flora vaginal o inflamación crónica, los probióticos pueden ser clave. Restablecen el equilibrio bacteriano, reducen irritaciones y ayudan a prevenir molestias asociadas a vulvovaginitis recurrentes.
Láser vaginal
Indicado para mujeres con dolor por sequedad, atrofia, menopausia, cambios hormonales o postparto. El láser vaginal mejora la hidratación, el tono del tejido y la elasticidad, reduciendo la fricción y el dolor tanto superficial como profundo.
Infiltraciones vaginales
Se utilizan cuando los tejidos están inflamados, hay cicatrices dolorosas (parto, episiotomía, cirugías previas) o existe exceso de tensión muscular. Las infiltraciones pueden aliviar el dolor de forma notable y mejorar la movilidad del tejido.
Tratamiento con neuromoduladores
Cuando el dolor proviene del exceso de tensión del músculo elevador del ano o del vaginismo, pequeñas dosis de neuromoduladores ayudan a relajar el músculo que se contrae involuntariamente. Esto rompe el ciclo de dolor-miedo-contracción y permite avanzar en la recuperación.
Cirugía con láser de CO₂
En casos en los que el dolor tiene origen anatómico (adherencias, cicatrices, estrechamientos, piel sensible o hiperreactiva), una cirugía ambulatoria con láser de CO₂ puede liberar tejido, mejorar la elasticidad y reducir el dolor en la entrada vaginal.
Regeneración con células madre del tejido adiposo
Es una opción avanzada para mujeres con dolor por cicatrices, atrofia vaginal o disminución severa del tejido. La grasa propia aporta células madre y factores de crecimiento que regeneran de manera profunda el tejido dañado.
Fisioterapia de suelo pélvico
Es una de las intervenciones más importantes. Permite identificar tensiones, corregir patrones musculares, tratar puntos gatillo dolorosos, trabajar la respiración, mejorar la relajación y devolverle al cuerpo la confianza para dejar de protegerse a través del dolor.
La fisioterapia de suelo pélvico está muy recomendada para dispareunia superficial, profundo, vaginismo y dolor muscular.
¿Qué combinaciones dan mejores resultados?
La mayoría de mujeres no mejoran con un único tratamiento. El dolor suele ser multifactorial, y por eso los resultados más rápidos y estables se consiguen combinando:
- Terapia sexual + fisioterapia cuando el cuerpo y la mente han asociado el sexo con dolor.
- Láser vaginal + fisioterapia en casos de atrofia, sequedad o menopausia.
- Neuromoduladores + terapia sexual en vaginismo moderado o severo.
- Infiltraciones + láser cuando hay cicatrices o inflamación crónica.
- Regeneración + fisioterapia en dolor resistente o tejido dañado postparto.
En Intimara, siempre elaboramos un plan por fases, ajustado a tu tipo de dolor y a tu ritmo.
→ Aquí puedes leer más información sobre nuestros tratamientos para el dolor en relaciones.
Cómo trabajamos en Intimara (ruta por fases)
Nuestra manera de trabajar parte siempre de una idea: tu dolor es real, y merece un abordaje delicado, respetuoso y basado en ciencia.
Hacemos una anamnesis completa, una exploración vulvo-vaginal amable, una valoración de suelo pélvico y un análisis emocional del impacto del dolor en tu vida. A partir de ahí, elaboramos un plan por fases con objetivos concretos, revisiones periódicas y cambios según tu evolución.
→ Aquí puedes leer más información sobre nuestros tratamientos para el dolor en relaciones.
Primera valoración y plan personalizado
El primer paso es saber exactamente qué está pasando: qué tipo de dolor tienes, qué lo está provocando y qué combinación de tratamientos te ayudará de verdad.
En la primera visita resolveremos dudas, explicaremos opciones, y te daremos un plan honesto y realista.
El dolor en las relaciones tiene solución, y no tienes por qué vivir con miedo, culpa o desconexión.






