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Puedo tener deseo, pero no consigo mantener la erección.
Cuando un hombre consulta por disfunción eréctil, suele hacerlo porque algo ya no funciona como antes. La experiencia muy clara: su pene no responde, la erección se pierde, el sexo deja de ser espontáneo o directamente no es posible. La preocupación es real y la frustración, también. Y aunque cada historia es distinta, muchas comparten frases como estas:
“Antes no me pasaba.”
“Empiezo bien, pero luego se me baja.”
“Creo que es psicológico… pero no estoy seguro.”
“Puedo tener deseo, pero no consigo mantener la erección.”
“Si no tomo nada, no funciona.”
“No quiero depender de una pastilla toda mi vida.”
“Me pone nervioso solo pensar en tener sexo.”
“Me da vergüenza hasta decirlo en voz alta.”
“Siento que he perdido hombría”
En Intimara partimos justamente de ahí: de lo que tú vives, sientes y te preocupa. Porque eso también forma parte del tratamiento. Porque hay soluciones sí se puede recuperar lo que sientes que se estás perdiendo.
Disfunción eréctil: el aviso de enfermedad cardiovascular
La disfunción eréctil no es solo un problema sexual. En muchos hombres, es una señal de alarma temprana de que algo está pasando en el sistema cardiovascular. En medicina lo llamamos un “síntoma centinela”, porque puede ser la primera manifestación de una enfermedad que aún no ha dado la cara en otros órganos más vitales, como el corazón o el cerebro.
¿Por qué ocurre esto?
Los vasos sanguíneos del pene son mucho más pequeños y delicados que los del corazón o los que riegan el cerebro. Para que se produzca una erección firme, esos vasos tienen que dilatarse y llenarse de sangre con facilidad. Si existe algún problema en las arterias , como hipertensión, colesterol alto, diabetes o los primeros signos de aterosclerosis, los vasos del pene son los primeros en resentirse, mucho antes que los del corazón.
Por eso, en muchos casos la disfunción eréctil aparece años antes que un infarto de miocardio o un ictus. Es como si el cuerpo estuviera avisando: “algo no funciona bien en tu circulación”. Ignorarlo no solo significa dejar que tu vida sexual se deteriore, sino también perder la oportunidad de detectar y tratar un problema cardiovascular a tiempo.
La buena noticia es que, si se consulta a tiempo, la disfunción eréctil puede ser una oportunidad para revisar tu salud vascular, detectar factores de riesgo ocultos y prevenir complicaciones más graves. No se trata de generar alarma, sino de entender que la erección es un reflejo directo de cómo está funcionando tu sistema circulatorio.
Cuidar de tu salud sexual también es cuidar de tu corazón.
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Muchos hombres con disfunción eréctil comienzan a evitar situaciones íntimas: relaciones sexuales, encuentros con su pareja, citas o momentos de afecto que antes eran naturales. Temen fallar. Se sienten en alerta constante. Y eso solo agrava el problema. Lo que antes era deseo, hoy es ansiedad anticipatoria.
Al llegar a consulta, no es raro que lleven tiempo en silencio. Algunos no se lo han contado ni a su pareja. Otros han probado todo tipo de remedios sin entender qué les pasa.
Casi todos llegan con una mezcla de vergüenza, culpa, frustración y miedo. Creen que están fallando como hombres, que hay algo mal en ellos. Pero no es así.
Este problema desgasta. No porque te falte deseo, sino porque el cuerpo no responde como esperas. Y cuando solo recibes explicaciones rápidas —“es estrés”, “es la edad”, “tómate algo”— la frustración aumenta. En Intimara no simplificamos lo que te pasa: buscamos la causa y trabajamos en ella.
Qué es y qué no es la disfunción eréctil
La disfunción eréctil no significa que hayas perdido el deseo ni que no te atraiga tu pareja. Tampoco es una cuestión de “hombría” ni siempre está solo en tu cabeza.
Se define como la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria. Puede ser algo puntual, pero cuando se repite de forma constante deja de ser una anécdota y se convierte en un problema que conviene atender.
Las causas son múltiples: pueden ser físicas (circulación, hormonas, nervios), emocionales o relacionadas con el estilo de vida. Por eso no hay una única explicación.
Lo importante: la disfunción eréctil no es definitiva y tiene opciones de tratamiento. Con un abordaje adecuado, muchos hombres mejoran la calidad de sus erecciones y recuperan seguridad en su vida sexual.
¿Cuándo se considera que hay un problema real de disfunción eréctil y no algo puntual?
Es normal tener alguna vez una erección menos firme, un encuentro fallido o un momento de desconexión. El cuerpo no es una máquina, y la sexualidad está sujeta a múltiples factores: descanso, vínculo, estado emocional, salud general…
Pero cuando la dificultad se repite con frecuencia, empieza a generar ansiedad o te lleva a evitar la intimidad por miedo a fallar, entonces ya no es algo puntual: es un síntoma que conviene atender.
Se considera disfunción eréctil cuando la incapacidad para lograr o mantener una erección adecuada ocurre de forma persistente o recurrente durante un periodo mínimo de tres meses. No hace falta que sea en todos los encuentros, pero sí lo suficiente como para que afecte tu bienestar o tu vivencia sexual.
Cuanto antes se actúes, más sencillo suele ser el tratamiento. Esperar no lo soluciona. Y en Intimara podemos ayudarte
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La erección es una función compleja que depende de la buena coordinación entre el sistema vascular, neurológico, hormonal y psicológico. Por eso, cuando algo falla, no siempre hay una única causa. Las más habituales son:
Causas circulatorias
Como la aterosclerosis o el deterioro de los vasos sanguíneos, que impide una adecuada llegada de sangre al pene.
Causas neurológicas
Daño en los nervios por enfermedades como la diabetes, lesiones medulares o cirugía pélvica.
Causas hormonales
Desequilibrios como el hipogonadismo (bajo nivel de testosterona) o alteraciones tiroideas.
Factores emocionales o psicológicos
Ansiedad, estrés crónico, depresión, inseguridad o experiencias sexuales traumáticas.
Efectos secundarios de medicamentos
Antihipertensivos, antidepresivos o tratamientos oncológicos, entre otros.
Como tabaco, alcohol o drogas, que afectan la circulación y la respuesta sexual.
Sedentarismo, obesidad, mala alimentación, tabaquismo, el alcohol y otras sustancias, o falta de descanso, que deterioran la salud global y también la sexual.
En muchos casos, la disfunción eréctil es multifactorial. Por eso, en Intimara realizamos una evaluación completa para entender qué hay detrás de tu caso y no limitarte a una solución superficial. Porque tu sexualidad merece ser atendida con profundidad.
DISFUNCIÓN ERÉCTIL
No eres el único. Ni el primero. Ni el último.
La disfunción eréctil es mucho más común de lo que se suele hablar. Afecta a millones de hombres en todo el mundo, en distintos momentos de su vida. Según estudios poblacionales:
Lo importante no es solo saber que no estás solo, sino entender que no tienes por qué resignarte. La edad puede influir, pero no determina. Y en muchos casos, con un tratamiento adecuado, la función eréctil puede recuperarse o mejorar significativamente.
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Para tratar bien un problema, primero hay que entenderlo bien. Por eso, en Intimara no partimos de suposiciones ni aplicamos protocolos genéricos: realizamos una evaluación completa y personalizada. El diagnóstico de la disfunción eréctil incluye:
Historia clínica detallada
Explorando el inicio del problema, su evolución, tu estado emocional, tu salud general y tu estilo de vida.
Exploración física
Enfocada en detectar posibles signos de alteraciones vasculares, hormonales o neurológicas.
Analítica hormonal y metabólica
Si es necesario, para valorar niveles de testosterona, prolactina, tiroides, glucosa, perfil lipídico y otros indicadores clave.
Cuestionarios validados
Como el IIEF-5 (Índice Internacional de Función Eréctil), que ayudan a objetivar la severidad del síntoma.
Pruebas funcionales específicas
Como el doppler peneano, en casos seleccionados, para evaluar el flujo sanguíneo y la respuesta eréctil.
Todo esto nos permite identificar no solo qué te pasa, sino por qué te pasa, y así poder diseñar un tratamiento eficaz, ajustado a tu realidad y orientado a resultados sostenibles.
Disfunción eréctil
Nuestro abordaje integrativo y regenerativo para tratar la raíz del problema
En Intimara no tratamos síntomas de forma aislada ni te ofrecemos soluciones pasajeras. Nuestro enfoque es integrativo y multidisciplinar porque contempla todas las dimensiones que pueden estar influyendo en tu disfunción eréctil: física, hormonal, emocional, relacional y de estilo de vida. Y es regenerativo porque busca restaurar la función natural del cuerpo, no solo compensarla.
Esto significa que:
No creemos en soluciones únicas. Creemos en tratamientos personalizados, eficaces y respetuosos contigo. Porque tu sexualidad no merece parches: merece atención real, con rigor y con humanidad.
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Tratamientos clásicos para la disfunción eréctil
Los tratamientos más habituales para la disfunción eréctil son los llamados inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5).
Su función es facilitar la llegada de sangre al pene durante la excitación, mejorando la rigidez y la duración de la erección. No curan la causa del problema, pero pueden ser una ayuda eficaz en muchos casos.
Cuando los inhibidores de la PDE5 no funcionan o no pueden utilizarse —por ejemplo, en hombres con ciertas enfermedades cardíacas o que toman nitratos— existen otras opciones, como las prostaglandinas inyectables o intrauretrales. Estos tratamientos actúan de forma directa sobre el tejido del pene, provocando la dilatación de los vasos sanguíneos y facilitando la erección sin necesidad de estímulo sexual previo.
Además, en situaciones más complejas también pueden emplearse dispositivos de vacío (bombas que inducen la erección de manera mecánica) o incluso cirugía de implantes de prótesis peneanas en casos severos y resistentes a otros tratamientos.
Todos estos métodos forman parte de la llamada terapia sintomática, porque ayudan a conseguir una erección en el momento, pero no modifican el origen del problema.
Por eso es fundamental un diagnóstico adecuado y una valoración individualizada, para escoger la opción más segura y eficaz en cada hombre.
Ondas de choque de baja intensidad
Se trata de un tratamiento no invasivo que aplica microondas acústicas en la zona genital. Estas ondas estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos (neovascularización), mejoran la circulación y activan mecanismos naturales de regeneración en los tejidos del pene.
Estas técnicas no buscan tapar el problema, sino resolverlo desde su raíz. Son de mayor utilidad en casos leves o al inicio, aunque pueden complementar los tratamientos en casos más avanzados.
Plasma enriquecido con factores de crecimiento
Se extrae una pequeña cantidad de sangre del propio paciente, se centrifuga para aislar las plaquetas y se inyecta el plasma concentrado en los cuerpos cavernosos del pene. Las plaquetas liberan factores de crecimiento que estimulan la reparación de tejidos, la vascularización y la sensibilidad.
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Silla de electromagnetismo
La silla EMSELLA utiliza un campo electromagnético focalizado de alta intensidad que provoca miles de contracciones involuntarias de los músculos del suelo pélvico en cada sesión. Son contracciones mucho más profundas e intensas de lo que podría lograrse con ejercicios voluntarios, y se realizan sin esfuerzo: el paciente permanece vestido y solo tiene que sentarse en la silla durante unos 30 minutos.
Estas contracciones fortalecen y tonifican el suelo pélvico, una estructura esencial para mantener la erección, controlar la eyaculación y potenciar la intensidad del orgasmo. Como complemento de las ondas de choque, que mejoran la circulación del pene, EMSELLA aporta el refuerzo muscular necesario para sostener la función eréctil de manera más eficaz y duradera.
El protocolo habitual recomienda entre 6 y 8 sesiones, a razón de una por semana, para conseguir una base sólida de resultados. Después, pueden pautarse sesiones de mantenimiento según la evolución individual.
La vivencia sexual no depende solo del cuerpo. El miedo a fallar, la inseguridad, la presión por rendir, experiencias traumáticas o conflictos de pareja pueden bloquear la respuesta erótica. Acompañamos estos procesos desde una perspectiva integradora y sin juicios.
Cada uno de estos tratamientos se selecciona y combina de forma personalizada, según tu diagnóstico, tu historia y tus objetivos. Porque no hay un único camino. Pero sí una forma de acompañarte con rigor, respeto y resultados.
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Tu función eréctil no depende solo de un órgano: responde a un sistema. La PNIE analiza cómo interactúan tus hormonas, tu sistema nervioso, tu estado inmunológico y tus emociones.
Este enfoque nos permite hacer ajustes profundos que van más allá del síntoma, para mejorar tu salud sexual desde la base.
¿Qué resultados puedes esperar? ¿Y en cuánto tiempo?
Cada persona responde de manera distinta y los resultados dependen de muchos factores: el origen del problema, el estado de salud general, los hábitos de vida y la combinación de tratamientos utilizada.
En general, muchos hombres notan una mejoría en la calidad de la erección tras iniciar el tratamiento: mayor firmeza, mejor respuesta al estímulo o más confianza en sus encuentros sexuales. En algunos casos los cambios se perciben en pocas semanas, mientras que en otros la evolución es más progresiva.
Los tratamientos regenerativos, como las ondas de choque, los factores de crecimiento plaquetario o la estimulación electromagnética, pueden favorecer mejoras que se consolidan con el tiempo, aunque los resultados no son iguales para todos y no podemos garantizar una solución completa ni a largo plazo.
Lo que sí vemos con frecuencia es que, cuando se aborda el problema de forma integral valorando también factores hormonales, emocionales o de estilo de vida—, es más probable conseguir mejoras sostenidas en la erección y en la vivencia sexual global.
Sabemos que consultar por un tema íntimo como este no es fácil. Muchos hombres llegan con dudas, reservas o incluso vergüenza.
Por eso, en Intimara hemos creado un entorno seguro, confidencial y sin juicios, donde puedas hablar con libertad y sentirte verdaderamente acompañado.
Nuestro compromiso contigo va más allá del tratamiento:
En Intimara no trabajamos con protocolos impersonales, sino contigo, con tu historia y tu ritmo. Porque recuperar tu salud sexual no es solo cuestión de técnica. Es también una cuestión de confianza.
No. «Impotencia» es un término antiguo y estigmatizante. Hoy hablamos de disfunción eréctil para referirnos a la dificultad persistente para lograr o mantener una erección adecuada para una relación sexual satisfactoria.
Sí. Tener deseo sexual no garantiza una erección adecuada. La buena noticia es que conservar la libido suele ser un buen pronóstico: significa que el sistema hormonal está funcionando y que hay margen de mejora.
Es algo frecuente. Puede deberse a una afectación vascular más importante, a un componente emocional o a un uso incorrecto del fármaco. En esos casos existen otras alternativas, como terapias regenerativas o tratamientos combinados.
En algunos pacientes, sí. Ondas de choque, plasma con factores de crecimiento o estimulación electromagnética actúan sobre la causa del problema, no solo sobre el síntoma. Eso puede reducir o incluso evitar la necesidad de medicación en ciertos casos, siempre con valoración médica previa.
La clave está en una valoración integral: historia clínica, analíticas completas, exploración física y contexto emocional. Solo así podemos identificar qué factores están implicados en tu caso y elegir el mejor tratamiento.
Cada tratamiento actúa en un nivel distinto:
A menudo se combinan para potenciar resultados.
Depende del origen y de la situación individual. No podemos garantizar una curación completa ni resultados a largo plazo, pero en muchos hombres se logra una mejoría significativa de la firmeza, la duración y la confianza en la respuesta eréctil.
La mejoría suele mantenerse durante meses o incluso años, pero no existe un resultado permanente porque mejoramos y regeneramos los tejidos, pero no podemos detener el paso del tiempo. Por eso, es habitual recomendar sesiones de recuerdo para mantener los beneficios a largo plazo, ajustando la frecuencia según la evolución de cada paciente.
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Dr. Roger Matheu
GINECOLOGÍA
No. En cuanto a la capacidad orgásmica, no solo no se pierde sensibilidad, sino que muchas mujeres experimentan una mejora en su respuesta sexual. No porque modifiquemos estructuras internas tregarte sin incomodidad.
Dr. Massimiliano Brambilla
GINECOLOGÍA
No. En cuanto a la capacidad orgásmica, no solo no se pierde sensibilidad, sino que muchas mujeres experimentan una mejora en su respuesta sexual. No porque modifiquemos estructuras internas tregarte sin incomodidad.
Silvia Pastells
GINECOLOGÍA
No. En cuanto a la capacidad orgásmica, no solo no se pierde sensibilidad, sino que muchas mujeres experimentan una mejora en su respuesta sexual. No porque modifiquemos estructuras internas tregarte sin incomodidad.
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