Imagina vivir con picor, escozor y dolor íntimo todos los días. Imagina que la entrada de tu vagina se estrecha poco a poco, que las relaciones sexuales se vuelven imposibles, que incluso sentarte o caminar es incómodo. Y que a pesar de todo eso, cuando vas al médico te dicen que “no se ve nada”, que “será irritación”, que “es normal con la edad”.
Eso es el liquen escleroso vulvar. Una enfermedad inflamatoria crónica, frecuente, pero invisibilizada. No porque no exista, sino porque afecta a un lugar del cuerpo del que casi no hablamos: la vulva.
El tabú que condena al silencio
El mayor dolor de esta enfermedad no es solo físico. Es el silencio. La vergüenza de sentir que tu vulva cambia, se encoge, se deforma… y no atreverte a contarlo. El miedo a que te tilden de exagerada, a que nadie lo entienda, a que incluso el especialista minimice lo que vives.
Las mujeres con liquen escleroso pasan años buscando respuestas. Años de cremas, diagnósticos erróneos y visitas médicas que no miran más allá. Años con la sensación de que su cuerpo se les escapa y de que nadie tiene un plan claro.
El conflicto interno: resignación o esperanza
Si vives con liquen escleroso, sabes lo que es el dilema interno: resignarte al dolor, al estrechamiento, a la pérdida de tu anatomía… o atreverte a buscar otra salida. Porque el miedo no es solo a la enfermedad, sino también al estigma: ¿cómo hablas de que tu vulva se está cerrando? ¿Cómo explicas que ya no puedes tener relaciones, que lloras después de intentarlo, que te sientes sola incluso en pareja?
La verdad es que no eres la única. Y no, no es “cosa de la edad”. Tampoco es inevitable.
Una enfermedad que merece ser nombrada
El liquen escleroso vulvar no es un detalle menor. Es una enfermedad autoinmune que puede cambiar por completo tu vida íntima, tu autoestima y tu manera de habitar el cuerpo. Y lo más indignante es que, siendo tan frecuente, siga sin hablarse de ella.
Nombrarla es el primer acto de valentía. Exigir un diagnóstico correcto, un plan de tratamiento y un acompañamiento real es el siguiente.
En Intimara no miramos hacia otro lado
En Intimara dedicamos gran parte de nuestro trabajo precisamente a esto: a diagnosticar bien, a tratar con rigor y a acompañar con humanidad a las mujeres que conviven con liquen escleroso vulvar. Porque no se trata solo de frenar una enfermedad, sino de devolverte calidad de vida, intimidad sin miedo y la certeza de que tu vulva también merece ser cuidada.






